A los sueños hay que hacerlos realidad o por lo menos luchar por ellos. Se puede soñar despierta o dormida. Yo elegí soñar dormida y duermo, no para descansar sino para soñar y así, al despertar poner manos a la obra.
Los sueños son los que me mantienen de pié. Deseo fervientemente que nunca dejes de soñar. Mis mejores deseos para todos. Vivi
miércoles, 9 de diciembre de 2009
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