sábado, 31 de enero de 2009

Calma Chicha


Como esa calma que antecede a la tempestad, así, a tono con el mundo se ha despertado el día hoy en esta ciudad de Montevideo sorprendida aunque acostumbrada, escamada de las idas y venidas.

La tormenta se acerca, no se escuchan sonidos, el silencio se adueño del paisaje y es probable que los vientos hagan de la suyas.

Cuando, a través de mi ventana observo el viento soplar me imagino que lindo sería si no sólo levantara cables, cartelería, papeles, hasta árboles añosos, sería tan gratificante que levantara y se llevara bien lejos algunos políticos de turno que ponen piedras en el camino a aquellos que quieren hacer algo.

Espero que después de la tormenta venga la calma y podamos convertirnos en personas optimistas.

Tenemos que hacer algo


Mirar por los que llegan, por los niños, nuestro futuro. Cuantas veces se ha oído decir eso, se habrá escrito esto, pero que yo sepa nunca pasa de ser una frase más de las tantas que se dicen y que quedan en eso, algo que ni siquiera pasa a la categoría de un proyecto de futuro.

Los que peinamos canas sabemos que hay que luchar mucho, mucho contra la intransigencia, contra los intereses privados, contra los políticos de turno, muchos oportunistas pero también sabemos que si hay ganas de hacer se puede. No voy a rendirme. Tantas veces como sea necesario y desde mi humilde lugar, trataré de gritar a quien me quiera oír, ¡¡socorro!!, ...no por mi que ya estoy de regreso sino por los que recién comienzan a vivir y merecen un mundo mejor.

viernes, 30 de enero de 2009

Cuando las cosas se ponen feas



Dicen que la crisis recién está llegando. Comenzamos a ver desfiles de personas en busqueda de seguros de desempleo y no es sólo aquí, en Uruguay. Los Gobiernos parecen no percatarse, tratan de minimizar la situación pero los expertos saben que esto recién empieza, que nadie saldrá ileso de este estado de cosas.

Pero creo que lo que trae esta crisis va mucho más allá de un trabajo, de una rebaja de sueldo o de una carestía implacable.

Va más allá porque provoca un daño irreversible en las personas. Una falta de confianza, una marca indeleble en el cerebro, un bloqueo total de nuestras capacidades personales.

Hay algo peor, pienso yo, a todo esto y ¿saben que es lo peor?
Que hay seres humanos que aún en esta crisis mundial están sacando un provecho económico, hay quienes en este momento tremendo que vive la humanidad se están enriqueciendo y entonces me pregunto, ¿cómo puede ser?

¿No es delito eso?
¿No hay un juez, salvo el divino que haga justicia con los que, olvidando a sus semejantes siga comiendo caviar?

Pueden llamarme como gusten, resentida si quieren pero no me entra en la cabeza como se puede ser tan insensible y usar la desesperación del mundo para enriquecer arcas privadas.

No lo puedo entender y me pregunto, ¿es esto justo? ¿en que mundo vivimos?

Dicen que nuestras riquezas en el más allá serán las que le hayamos dado a los pobres.

Van a decir que soy una divagante, que no soy clara en mis conceptos o que soy una inmadura o una vieja resblandecida. Es cierto todo eso pero sigo impresionándome ante las injusticias, gracias a Dios todavía tengo la capacidad de asombro intacta porque sigo creyendo en el ser humano y cuando veo tanta deshumanización me impresiono. Por suerte son muchos menos los malos que los buenos, si fuera lo contrario ya no quedaba ser humano en la faz de la tierra.

Eso sí, los malos hacen mucho más ruido.

lunes, 19 de enero de 2009

Cuando fue la última vez que,...?

Me siento cansada, extenuada y no sé por que puesto que mi trabajo es rutina y más rutina y siempre gasto las mismas energías; aunque seguramente, desde el punto de vista emocional no siempre estoy igual. Debe de ser esa la diferencia, me pregunto, le pregunto, ...no?

Hoy lunes, comienza una nueva semana y ya me siento cansada. No hay un día en que al abrir la puerta no me encuentre con una nueva cuenta, algo más que pagar.
Ya no es como antes en que había cobradores que del 1 al 10 de cada mes llegaban hasta nuestra casa a cobrar la luz, el agua, los impuestos, etc.

Ahora mandan sus cuentas por correo o por Internet y ya aquello del 1 al 10 de cada mes se terminó.

Aunque sé que es lo mismo pagar al principio o al final, que el dinero se va igual, sería importante que hubiera una fecha de envío de cuentas y no que durante todo el mes nos atacarn con esos avisos de pago que hacen que una trabaje en un contínuo estrés.

No sé cuanto hace que no veo a un cobrador, ahora los que cobran son las maquinas y estas carecen de sensibilidad, ni siquiera puedo mirarlas mal, a ellas no les importa.

Nos vamos lentamente acostumbrando que del otro lado no hay nadie, tan sólo un mensaje que dice, "digite su numero de cuenta", marque la opción 2 si....; marque 1 si,...gracias por comuicarse con nosotros" y así, con esa voz sin sexo, sin inflexión, indiferente y a la que no le pasa el tiempo, comenzamos la jornada.

Estoy cansada, quisiera llamar por teléfono a alguien que no use celular, que no tenga una contestadora telefónica y que si no contesta la llamada sea simplemente porque no está en casa.

viernes, 9 de enero de 2009

Mujer de 60


El título ya lo dice todo, no?. Parece que esa/esta edad condiciona mucho y sobretodo a nosotras, las mujeres. Por muchas razones pero por sobretodo porque aparentemente ya no servimos para nada. Bueno, sí, servimos,... para cocinar, planchar, limpiar, para lo que siempre servimos pero no tenemos capacidad para generar ingresos de ningún tipo porque somos viejas, somos mayores, somos tercera edad. Por lo menos así nos lo quieren hacer creer.

Ayer fui a ver a mi tía de 83 años, ella sube y baja las escaleras 10 veces o más por día, atiende el teléfono, cocina y piensa,.... porque tiene la suerte de tener un hijo, mi primo que la empleó como su secretaria en su consultorio, así que ella se siente útil aunque protesta porque "no le pagan un sueldo".

Yo tengo 60 años, trabajo en mi propio negocio (quien me va a emplear a esta edad?) pero no me va bien porque tengo la suerte, la bendición de vivir en un país en el que la economía es deficiente, aunque gracias a Dios, a pesar de todo, es un hermoso lugar donde vivir,... respiro tranquilidad bajo este hermoso cielo azul.

Hoy comencé a darme cuenta de mi edad porque ya comencé a sentir dolores, me duelen los huesos, aparentemente tengo osteoporosis, tengo artritis y yo que sé que más, sin embargo quiero seguir trabajando y sintiéndome útil pero la sociedad no me acepta. No acepta mi lentitud al caminar, no acepta mis ganas de vivir y no acepta que yo crea que pueda ser útil todavía. Ni siquiera la familia lo hace. Los hijos están en esa etapa de decirme lo que tengo que hacer y/o cuestionarme cada cosa que hago. Parece que los papeles se inviertieron y yo, esa que siempre luchó me estoy comenzando a sentir atrapada en un cuerpo viejo, aunque lucho porque no sea así.

Parece que hoy entiendo un poco más a mis mayores cuando dejaron de hablar, yo pensaba que era porque estaban viejitos, hoy me doy cuenta que era porque se cansaron de hablar sin ser escuchados.

No me importa si nadie lee lo que yo tengo para decir, porque creo que tengo que dar las gracias por tener este medio para hacer mi propia terapia. Convencerme que estoy escribiéndole a alguien que sufre lo mismo que yo, alguien que sepa entender ayuda un poco. Espero que nunca tenga ganas de dejar de expresarme, eso significará que ya estoy llegando al final del camino cansada de luchar contra el peor enemigo, la soledad y el silencio.

Vivi