
El título ya lo dice todo, no?. Parece que esa/esta edad condiciona mucho y sobretodo a nosotras, las mujeres. Por muchas razones pero por sobretodo porque aparentemente ya no servimos para nada. Bueno, sí, servimos,... para cocinar, planchar, limpiar, para lo que siempre servimos pero no tenemos capacidad para generar ingresos de ningún tipo porque somos viejas, somos mayores, somos tercera edad. Por lo menos así nos lo quieren hacer creer.
Ayer fui a ver a mi tía de 83 años, ella sube y baja las escaleras 10 veces o más por día, atiende el teléfono, cocina y piensa,.... porque tiene la suerte de tener un hijo, mi primo que la empleó como su secretaria en su consultorio, así que ella se siente útil aunque protesta porque "no le pagan un sueldo".
Yo tengo 60 años, trabajo en mi propio negocio (quien me va a emplear a esta edad?) pero no me va bien porque tengo la suerte, la bendición de vivir en un país en el que la economía es deficiente, aunque gracias a Dios, a pesar de todo, es un hermoso lugar donde vivir,... respiro tranquilidad bajo este hermoso cielo azul.
Hoy comencé a darme cuenta de mi edad porque ya comencé a sentir dolores, me duelen los huesos, aparentemente tengo osteoporosis, tengo artritis y yo que sé que más, sin embargo quiero seguir trabajando y sintiéndome útil pero la sociedad no me acepta. No acepta mi lentitud al caminar, no acepta mis ganas de vivir y no acepta que yo crea que pueda ser útil todavía. Ni siquiera la familia lo hace. Los hijos están en esa etapa de decirme lo que tengo que hacer y/o cuestionarme cada cosa que hago. Parece que los papeles se inviertieron y yo, esa que siempre luchó me estoy comenzando a sentir atrapada en un cuerpo viejo, aunque lucho porque no sea así.
Parece que hoy entiendo un poco más a mis mayores cuando dejaron de hablar, yo pensaba que era porque estaban viejitos, hoy me doy cuenta que era porque se cansaron de hablar sin ser escuchados.
No me importa si nadie lee lo que yo tengo para decir, porque creo que tengo que dar las gracias por tener este medio para hacer mi propia terapia. Convencerme que estoy escribiéndole a alguien que sufre lo mismo que yo, alguien que sepa entender ayuda un poco. Espero que nunca tenga ganas de dejar de expresarme, eso significará que ya estoy llegando al final del camino cansada de luchar contra el peor enemigo, la soledad y el silencio.
Vivi