A los sueños hay que hacerlos realidad o por lo menos luchar por ellos. Se puede soñar despierta o dormida. Yo elegí soñar dormida y duermo, no para descansar sino para soñar y así, al despertar poner manos a la obra.
Los sueños son los que me mantienen de pié. Deseo fervientemente que nunca dejes de soñar. Mis mejores deseos para todos. Vivi
miércoles, 9 de diciembre de 2009
miércoles, 12 de agosto de 2009
Como vidrios de colores
miércoles, 4 de febrero de 2009
Al sonar de los tambores la raza negra festeja y los demás los envidiamos
sábado, 31 de enero de 2009
Calma Chicha

Como esa calma que antecede a la tempestad, así, a tono con el mundo se ha despertado el día hoy en esta ciudad de Montevideo sorprendida aunque acostumbrada, escamada de las idas y venidas.
La tormenta se acerca, no se escuchan sonidos, el silencio se adueño del paisaje y es probable que los vientos hagan de la suyas.
Cuando, a través de mi ventana observo el viento soplar me imagino que lindo sería si no sólo levantara cables, cartelería, papeles, hasta árboles añosos, sería tan gratificante que levantara y se llevara bien lejos algunos políticos de turno que ponen piedras en el camino a aquellos que quieren hacer algo.
Espero que después de la tormenta venga la calma y podamos convertirnos en personas optimistas.
Tenemos que hacer algo

Mirar por los que llegan, por los niños, nuestro futuro. Cuantas veces se ha oído decir eso, se habrá escrito esto, pero que yo sepa nunca pasa de ser una frase más de las tantas que se dicen y que quedan en eso, algo que ni siquiera pasa a la categoría de un proyecto de futuro.
Los que peinamos canas sabemos que hay que luchar mucho, mucho contra la intransigencia, contra los intereses privados, contra los políticos de turno, muchos oportunistas pero también sabemos que si hay ganas de hacer se puede. No voy a rendirme. Tantas veces como sea necesario y desde mi humilde lugar, trataré de gritar a quien me quiera oír, ¡¡socorro!!, ...no por mi que ya estoy de regreso sino por los que recién comienzan a vivir y merecen un mundo mejor.
viernes, 30 de enero de 2009
Cuando las cosas se ponen feas

Dicen que la crisis recién está llegando. Comenzamos a ver desfiles de personas en busqueda de seguros de desempleo y no es sólo aquí, en Uruguay. Los Gobiernos parecen no percatarse, tratan de minimizar la situación pero los expertos saben que esto recién empieza, que nadie saldrá ileso de este estado de cosas.
Pero creo que lo que trae esta crisis va mucho más allá de un trabajo, de una rebaja de sueldo o de una carestía implacable.
Va más allá porque provoca un daño irreversible en las personas. Una falta de confianza, una marca indeleble en el cerebro, un bloqueo total de nuestras capacidades personales.
Hay algo peor, pienso yo, a todo esto y ¿saben que es lo peor?
Que hay seres humanos que aún en esta crisis mundial están sacando un provecho económico, hay quienes en este momento tremendo que vive la humanidad se están enriqueciendo y entonces me pregunto, ¿cómo puede ser?
¿No es delito eso?
¿No hay un juez, salvo el divino que haga justicia con los que, olvidando a sus semejantes siga comiendo caviar?
Pueden llamarme como gusten, resentida si quieren pero no me entra en la cabeza como se puede ser tan insensible y usar la desesperación del mundo para enriquecer arcas privadas.
No lo puedo entender y me pregunto, ¿es esto justo? ¿en que mundo vivimos?
Dicen que nuestras riquezas en el más allá serán las que le hayamos dado a los pobres.
Van a decir que soy una divagante, que no soy clara en mis conceptos o que soy una inmadura o una vieja resblandecida. Es cierto todo eso pero sigo impresionándome ante las injusticias, gracias a Dios todavía tengo la capacidad de asombro intacta porque sigo creyendo en el ser humano y cuando veo tanta deshumanización me impresiono. Por suerte son muchos menos los malos que los buenos, si fuera lo contrario ya no quedaba ser humano en la faz de la tierra.
Eso sí, los malos hacen mucho más ruido.
Pero creo que lo que trae esta crisis va mucho más allá de un trabajo, de una rebaja de sueldo o de una carestía implacable.
Va más allá porque provoca un daño irreversible en las personas. Una falta de confianza, una marca indeleble en el cerebro, un bloqueo total de nuestras capacidades personales.
Hay algo peor, pienso yo, a todo esto y ¿saben que es lo peor?
Que hay seres humanos que aún en esta crisis mundial están sacando un provecho económico, hay quienes en este momento tremendo que vive la humanidad se están enriqueciendo y entonces me pregunto, ¿cómo puede ser?
¿No es delito eso?
¿No hay un juez, salvo el divino que haga justicia con los que, olvidando a sus semejantes siga comiendo caviar?
Pueden llamarme como gusten, resentida si quieren pero no me entra en la cabeza como se puede ser tan insensible y usar la desesperación del mundo para enriquecer arcas privadas.
No lo puedo entender y me pregunto, ¿es esto justo? ¿en que mundo vivimos?
Dicen que nuestras riquezas en el más allá serán las que le hayamos dado a los pobres.
Van a decir que soy una divagante, que no soy clara en mis conceptos o que soy una inmadura o una vieja resblandecida. Es cierto todo eso pero sigo impresionándome ante las injusticias, gracias a Dios todavía tengo la capacidad de asombro intacta porque sigo creyendo en el ser humano y cuando veo tanta deshumanización me impresiono. Por suerte son muchos menos los malos que los buenos, si fuera lo contrario ya no quedaba ser humano en la faz de la tierra.
Eso sí, los malos hacen mucho más ruido.
lunes, 19 de enero de 2009
Cuando fue la última vez que,...?
Me siento cansada, extenuada y no sé por que puesto que mi trabajo es rutina y más rutina y siempre gasto las mismas energías; aunque seguramente, desde el punto de vista emocional no siempre estoy igual. Debe de ser esa la diferencia, me pregunto, le pregunto, ...no?
Hoy lunes, comienza una nueva semana y ya me siento cansada. No hay un día en que al abrir la puerta no me encuentre con una nueva cuenta, algo más que pagar.
Ya no es como antes en que había cobradores que del 1 al 10 de cada mes llegaban hasta nuestra casa a cobrar la luz, el agua, los impuestos, etc.
Ahora mandan sus cuentas por correo o por Internet y ya aquello del 1 al 10 de cada mes se terminó.
Aunque sé que es lo mismo pagar al principio o al final, que el dinero se va igual, sería importante que hubiera una fecha de envío de cuentas y no que durante todo el mes nos atacarn con esos avisos de pago que hacen que una trabaje en un contínuo estrés.
No sé cuanto hace que no veo a un cobrador, ahora los que cobran son las maquinas y estas carecen de sensibilidad, ni siquiera puedo mirarlas mal, a ellas no les importa.
Nos vamos lentamente acostumbrando que del otro lado no hay nadie, tan sólo un mensaje que dice, "digite su numero de cuenta", marque la opción 2 si....; marque 1 si,...gracias por comuicarse con nosotros" y así, con esa voz sin sexo, sin inflexión, indiferente y a la que no le pasa el tiempo, comenzamos la jornada.
Estoy cansada, quisiera llamar por teléfono a alguien que no use celular, que no tenga una contestadora telefónica y que si no contesta la llamada sea simplemente porque no está en casa.
Hoy lunes, comienza una nueva semana y ya me siento cansada. No hay un día en que al abrir la puerta no me encuentre con una nueva cuenta, algo más que pagar.
Ya no es como antes en que había cobradores que del 1 al 10 de cada mes llegaban hasta nuestra casa a cobrar la luz, el agua, los impuestos, etc.
Ahora mandan sus cuentas por correo o por Internet y ya aquello del 1 al 10 de cada mes se terminó.
Aunque sé que es lo mismo pagar al principio o al final, que el dinero se va igual, sería importante que hubiera una fecha de envío de cuentas y no que durante todo el mes nos atacarn con esos avisos de pago que hacen que una trabaje en un contínuo estrés.
No sé cuanto hace que no veo a un cobrador, ahora los que cobran son las maquinas y estas carecen de sensibilidad, ni siquiera puedo mirarlas mal, a ellas no les importa.
Nos vamos lentamente acostumbrando que del otro lado no hay nadie, tan sólo un mensaje que dice, "digite su numero de cuenta", marque la opción 2 si....; marque 1 si,...gracias por comuicarse con nosotros" y así, con esa voz sin sexo, sin inflexión, indiferente y a la que no le pasa el tiempo, comenzamos la jornada.
Estoy cansada, quisiera llamar por teléfono a alguien que no use celular, que no tenga una contestadora telefónica y que si no contesta la llamada sea simplemente porque no está en casa.
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